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Encontrándose Con Dios Cada Mañana

Encontrándose

Con Dios

Cada Mañana

Carl H. Stevens, D.D., L.L.D.








Publicaciones TBS

40 Kemble Street

Lenox, Massachusetts  01240

Impreso en Lenox, Massachusetts, EE.UU.

Derechos de autor ©1986

PREFACIO

Por favor considere estos versículos como una premisa fundamental para encontrarse con Dios cada mañana.

Los grandes hombres de la Biblia se encontraron con Dios en la mañana:

Abraham se levantó temprano en la mañana al lugar donde se paró

          ante el Señor (Génesis19:27).

Jacob se levantó temprano en la mañana (Génesis 28:18a).

Josué se levantó temprano en la mañana (Josué 3:1a).

David se levantó temprano en la mañana (1 Samuel 17:20a).

Los discípulos entraron al templo temprano en la mañana (Hechos 5:21a).

Jesús, aunque Él fue Dios, se encontró con su padre celestial en la mañana:

Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se

          fue a un lugar desierto, y allí oraba (Marcos 1:35).

Las provisiones de Dios vienen a su pueblo que le busca temprano en la mañana.

La fuerza viene en la mañana:

Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar (Éxodo 14:27).

La Gloria del Señor se ve en la mañana:

Y a la mañana veréis la gloria de Jehová (Éxodo 16:7a).

La alegría viene en la mañana:

Porque un momento será su ira,
Pero su favor dura toda la vida.
Por la noche durará el lloro,
Y a la mañana vendrá la alegría (Salmos 30:5).

Él despierta el oído del creyente para escuchar cada mañana:

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar

palabras al cansado; despertará mañana tras mañana,

despertará mi oído para que oiga como los sabios (Isaías 50:4).

Su misericordia  y compasión nunca fallan:

Nuevas son cada mañana (Lamentaciones 3:23a).

Él es el refugio del creyente cada mañana:

A ti hemos esperado; tú, brazo de ellos en la mañana, sé

también nuestra salvación en tiempo de la tribulación (Isaías 33:2b).






























ENCONTRÁNDOSE CON DIOS CADA MAÑANA

¡El principio de encontrarse y concordarse con Dios en la mañana es tan vital para mantener el crecimiento espiritual tal como respirar lo es para mantener la vida física!  Uno de los problemas más grandes en la fe Cristiana es que muchos creyentes no concuerdan con la palabra de Dios sobre sus vidas cada día.  La razón por la cual los creyentes no concuerdan con Dios es porque sus almas tienen polvo (Salmos 119:25), entonces, naturalmente, el hombre tiene la tendencia de seguir su horario diario sin depender de Dios para sabiduría, guía, y dirección.  Los pensamientos de la antigua naturaleza pecadora no son pensamientos de Dios.  Isaías 55:8 dice, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.”

Cuando un creyente se despierta en la mañana, antes de hacer cualquier otra cosa, él debe resolver estar en un mismo sentir con Dios sobre el día.  Esto es lo que significa Proverbios 8:17 cuando dice, “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.”  La primera cosa que él sentirá es emoción hacia Dios, simplemente por quien es Él.  Dios ama a sus hijos, y tiene una provisión por cada necesidad, presión y tentación que afrontarán.  Él murió por ellos, y pagó por los pecados del mundo entero.  Esto se llama expiación ilimitada.  Un creyente no puede pensar en estas cosas por mucho tiempo sin ser abrumado con amor por su Señor y Salvador Jesucristo.  “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero. “ (1 Juan 4:19).

En segundo lugar, el creyente adora y alaba a Dios.  ¿Cómo podría dejar de alabar a Dios cuando Él le ha dado toda bendición espiritual en los lugares celestiales?  (Efesios 1:3).  Después, él escucha atentamente Su silbo apacible y delicado (1 Reyes 19:12b), para que él pueda determinar si hay algo en el día sobre lo cual Dios quiere llamarle la atención.  Esta no es una voz audible, sino una del Espíritu Santo comunicando a su espíritu humano.  Él debe dar a Dios una oportunidad para hablar a él sin que ningún pensamiento preconcebido que puede tener interfiera.  Cuidadosamente, él pasa tiempo escuchando a Dios desinteresadamente.

En tercer lugar, el creyente se humilla ante Dios (Santiago 4:10).  Él no piensa en sus responsabilidades para el día.  En su corazón él habla a Dios diciendo, “Yo pienso que hay prioridades que Tu quieres revelarme esta mañana.  Como un agente y sirviente humano, yo debo buscarte para sabiduría hoy.”  El cristiano debe estudiar para estar callado (1 Tesalonicenses 4:11).  No debe permitir que pensamientos corran por su mente.  Dios quiere enseñar a los creyentes a ser callados ante Él.  ¿No es sorprendente que Isaías declaró, “En quietud y en confianza será vuestra fortaleza”?  (Isaías 30:15b). Proverbios 8:32 y 33 ilustran estos principios:

Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis

caminos.  Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.

Es durante estos momentos que Dios es fiel para dar instrucción y sabiduría para los detalles de la vida del creyente.  “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).  Dios es fiel para dar sabiduría, pero ¿los cristianos son fieles en pedírselo?  La responsabilidad del creyente es llevar estas áreas ante Dios. Inmediatamente, él empieza a concordar con Dios, y el Señor es fiel en mostrarle Su punto de vista eterno.

Es tan importante que cada cristiano da a Dios una oportunidad nueva para hablarle cada mañana.  Muchas personas nunca empiezan su día encontrándose con Él.  Ellos viven con confianza en uno mismo y con confianza falsa, pensando que pueden arreglárselas sin Dios.  Todos leyendo este folleto deben escuchar a Dios muy cuidadosamente y discretamente con su atención fijada en Él.  “Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto” (Salmos 57:7a).  Entonces, Dios hablará, y será muy fácil implementar lo que Él dice que debe hacer con una actitud de fe-descanso.  Durante su tiempo tranquilo con Dios en la mañana, el creyente escucha a Él con plena atención, mezclando fe con lo que él escucha (Hebreos 4:2).  En otras palabras, él implementa instantáneamente la palabra de Dios.

Es muy conveniente no ser un hacedor de la palabra (Santiago 1:22).  La carne, la naturaleza antigua de pecado y el mundo darán muchas razones por las cuales uno no debe mezclar la fe con lo que él oye.  Racionalizar la obediencia a la palabra de Dios paralizará el crecimiento spiritual de cualquier creyente.  Siempre hay que recordar que los justos vivirán por la fe (Gálatas 3:11b).  Sin fe es imposible agradarle (Hebreos 11:6a).  “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

Durante estos momentos, el creyente no debe contemplar pensamientos malos o negativos; él debe asegurarse absolutamente que ningún grado de egoísmo ocupa sus motivos.  El orgullo o ideas preconcebidas de su naturaleza antigua de pecado nunca deben ocupar su mente.  Como un hijo de Dios, él debe asegurarse absolutamente que él se cuida de todas estas cosas durante los primeros momentos de cada día.

Preparando Tu Corazón Ante Dios

El cristiano puede estar seguro que ha preparado su corazón para el día porque tendrá la palabra de Dios asegurando su alma.  ¡Es imposible determinar el valor eterno de un tiempo tranquilo con Dios cada día!  Cada creyente debe estar listo para hacer lo que Dios dice, no por la causa del hombre, pero por la causa de Cristo.  Como resultado, él no estará en esclavitud a las personas, sino rendirse a Dios.  Cuando Pablo dijo, “…sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios” (II Corintios 8:5b), esto es exactamente lo que él quiso decir.

De nuevo, ¡no se puede enfatizar lo suficiente cuán vital es encontrarse con Dios en la mañana!  Encontrarse con Dios antes de empezar el día.  Cuando el cristiano es diligente en separar este tiempo para Él, su actitud interior será una de mansedumbre desde el principio.  La mansedumbre es una cualidad que Dios ve en un alma incluso antes de que sea expresada, pero primero el cristiano debe estar totalmente humilde de corazón ante Él.

Llevar la Naturaleza Antigua de Pecado a la Cruz Cada Mañana

Antes de que un creyente se encargue de cualquier asunto en su día, él tiene que liderar con la depravación de su alma.  “Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente (Isaías 1:5b).  Cada día los cristianos afrontan con la maldad inherente de sus propios corazones, pero también ellos deben estar conscientes de que la misericordia y compasión de Cristo son nuevas y frescas cada mañana (Lamentaciones 3:22, 23).  Algunos hombres y mujeres no pueden abandonar años de malos hábitos porque ellos no afrontan su naturaleza antigua de pecado cada mañana.  Ellos han sido inseguros por años, y no han crecido espiritualmente.  Muchas veces, ellos son reaccionarios y malhumorados.  Es una cosa hermosa cuando un creyente aclara cualquier posible espíritu de egoísmo en su corazón para que la lujuria material, la lujuria de poder, la lujuria de aprobación, y la lujuria sensual no pueden ocupar sus pensamientos.  La lujuria es el deseo de cualquier cosa fuera de la voluntad perfecta de Dios.  Los cuatro modelos de lujuria que normalmente se toman los detalles de la vida han sido todo resueltos en la cruz, inclusive antes de que el creyente empiece a tomar decisiones en la mañana.

Vigilando Nuestro Corazón

Una vez que un creyente toma su auto-vida y la entrega a Dios, entonces él empieza a vigilar su corazón con la palabra, mezclándola con fe y obediencia.  Después, por el poder de Jesucristo, él tendrá una ventaja tremenda sobre el genio de Satanás.  Cuando el cristiano permanece en Cristo, él triunfa “…porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).  Cada creyente debe vigilar su corazón contra actitudes egoístas y vagancia, como también contra compararse con otros.

“Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se

alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y

comparándose consigo mismos, no son juiciosos,” (II Corintios 10:12).

Él debe evitar cualquier tipo de sentimentalismo que le causará estar innecesariamente subjetivo o fácilmente herido.  Su alma tiene que estar protegido por la palabra de Dios para que los efectos negativos no se producirán en su vida.  La palabra de Dios, por la gracia, es el guardián del alma.

Estando Correctamente Relacionado Con Dios

¡Un creyente nunca será efectivo en el cuerpo de Cristo o en el mundo sin experimentar la presencia de Dios todos los días de su vida!  Muchas veces, las personas no preparan sus corazones para encontrarse con Dios en la mañana porque están cansados físicamente.  Sin embargo, cuando un sirviente cristiano tiene tiempo tranquilo con Él en los momentos más tempranos de su día, él no estará ocupado con agotamiento físico. Él estará vivificado según su palabra (Salmos 119:154).  Aunque muchos no se dan cuenta, a veces los creyentes tienen problemas en sus almas porque no hacen prioridad pasar tiempo con Dios cada día.  Estos problemas vienen del hecho de que el individuo no estuvo de acuerdo con la palabra de Dios en los detalles específicos de su vida. Algunas personas son tan adeptas a utilizar sus mecanismos de defensa para ocultar su naturaleza antigua de pecado, que no admitirán la existencia de los problemas.  Debajo de sus intentos para esconder sus problemas está el asunto verdadero: Ellos viven en varias formas de culpabilidad porque no están relacionados con Dios correctamente. Dios amorosamente trata de mostrar a esta persona que su Espíritu está apenado (Efesios 4:30); ¡Dios quiere que él empiece su día teniendo una relación ferviente con Él!

Es una aventura encontrarse con Él cada mañana.  Pero naturalmente, cuando un creyente está quebrantado y humilde, y no tiene nada que proteger o defender, él puede ir a Dios algunas veces al día para escucharle hablar.

Dios Imparte Su Disposición Divina

Como todos los cristianos son pecadores, es una cosa bella que se encuentran con Dios.  Ellos pueden adorar y reverenciarle por quien es, reconociendo que aparte de Cristo no pueden hacer nada (Juan 15:5b).  Ellos no permiten que el malhumor o la subjetividad sobrepasen sus disposiciones, tampoco permiten que las actitudes negativas queden.  Por el contrario, ellos ceden a la disposición dócil de Dios, mientras que Él ocupa sus temperamentos.  La naturaleza divina de Dios se reflejará en sus personalidades humanas cuando están totalmente ocupadas con Cristo.

Purificados por la fe, ellos pueden mirar a Dios cada mañana.  Como resultado, durante el día ellos no iniciarán sin pensar.  Cada persona tiene talentos y potencias naturales de los cuales todos deben ser controlados por el Espíritu Santo.  La palabra de Dios dice, “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).  ¡Todo cristiano debe consultar el cielo antes de empezar su día en la tierra!  Después de que él se haya puesto de acuerdo con Dios por medio de la palabra y la oración él permite su que mente esté gobernada por las categorías de doctrina de Él.    “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

Es tan fácil dejarse abrumar por las presiones y problemas diarios.  Sin embargo, Jesús no quiere que nadie esté ocupado con los problemas, sino estar ocupado con Su provisión.  Él quiere que cada creyente tenga un tiempo diario cuando él recibe Su poder para superar situaciones de presión.  Durante estos momentos Él dará Su amor para manejar los recelos del hombre.  ¡Que provisión son estos momentos para los cristianos sirvientes, ejecutivos, madres, pastores ocupados, etc.!  Encontrarse con Dios cada mañana promueve una actitud de corazón que está ocupada con el ministerio de reconciliación en vez de la reacción.  Él no va a ser una víctima de las circunstancias, sino un vencedor porque él reconoce el reino de Cristo en su corazón cada mañana.  Verdaderamente, Dios guiará sus caminos, diciendo, “Este es el camino, andad por él” (Isaías 30:21a).
















CONCLUSIÓN

El creyente tiene que confiar en el horario de Dios para Su plan.  Tiene que encontrarse con Dios en la mañana y recibir definición precisa acerca de su parte en el plan eterno de Él para el día.  Tantos cristianos no están viviendo una vida victoriosa bajo el poder gobernante de la palabra de Dios.  Gobernar la mente con los pensamientos de Dios es la única manera que alguien puede tener la posibilidad de hacer frente a las presiones y tribulaciones que él afronta cada día.  A menos que el cristiano tenga comunión íntima con el Señor Jesucristo, es imposible para él conferir Su vida a otros.  ¿Cómo él puede representar a Jesucristo en las situaciones de la vida cuando él no pasa tiempo personal conociendo a Jesús?  ¡Este es un desafío a cada lector para consagrar y codiciar su tiempo tranquilo con Dios en la mañana para que Su presencia se manifestará a otros a lo largo de cada día!














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