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MANTENIENDO TU CORAZÓN ENCENDIDO

MANTENIENDO TU CORAZÓN ENCENDIDO





Pastor Carl H. Stevens















Publicaciones TBS

40 Kemble Street

Lenox, Massachusetts  01240

Impreso en Lenox, Massachusetts, EE.UU.

Derechos de autor ©1985




LOS CORCHETES [ ] contienen palabras o comentarios justificados clarificantes que no están realmente expresados en el texto original inmediato.



ÍNDICE


Introducción………………………………………….. 5

Capítulo Uno

“A Algunos que Dudan, Convencedlos” …….. 7

Capítulo Dos

“Lágrimas de Compasión” …………………….. 22

Capítulo Tres

“Maneras de Mantener Tu Corazón Encendido” …………………………………………. 35

Conclusión………………………………….……….. 41  




INTRODUCCIÓN


El siguiente folleto sobre el tema de Manteniendo Tu Corazón Encendido se originó de cuatro mensajes dados por Dr. Carl Stevens en Bible Speaks World Outreach (Divulgación Mundial – La Biblia Habla) en Lenox, Massachusetts.  Muchas personas han sido bendecidas y motivadas por estos pensamientos y los hemos transcrito y editado para el propósito de inspirar a cada lector a practicar los principios de mantener su corazón encendido hacía Dios.  Los tres siguientes capítulos no son diseñados para apoyarse mutuamente, sino que son dados como mensajes separados sobre aspectos varios de este tema.  Este folleto no debe ser usado directamente como una herramienta de enseñanza, sino que es devocional en su naturaleza.  Cuando es considerado detenidamente y aplicado, su contenido llevará cada lector a una comunión más íntima con el Señor Cristo Jesús.  Nos gustaría agradecer a Dr. Jack Hyles y Dr. Lee Robinson por predicar mensajes los cuales consistentemente promueven que un corazón sea encendido para servir al Señor Cristo Jesús.  Es nuestra plegaria que estos pensamientos, de un corazón de pastor, los beneficiarán a ustedes profundamente.


CAPÍTULO UNO

“A ALGUNOS QUE DUDAN, CONVENCEDLOS”


San Judas 21-22 expresa un principio clave para mantener nuestros corazones encendidos:  “Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.  A algunos que dudan, convencedlos.”  Noten que la palabra de Dios habla sobre “A algunos que dudan, convencedlos.”  Ahora, tenemos miles de cultos en todo el mundo que honran a Jesucristo, glorifican a Dios, y predican la verdad.  Muchos hombres y mujeres sirven a Dios diligentemente y aman a Dios con todos sus corazones.  Pero hay una gran falta de calor hoy en la iglesia de Jesucristo porque muchos creyentes no mantienen sus corazones encendidos.  Muchas iglesias no mantienen sus corazones encendidos.  Esta serie de mensajes contiene numerosas maneras vitales para mantener nuestros corazones cálidos.  Estaremos usando el término manteniendo tu corazón cálido y manteniendo tu corazón encendido de manera intercambiable para significar el movimiento del Espíritu Santo de Dios mientras que Él motive los corazones de los hombres.  Una de las maneras más vitales para mantener tu corazón cálido es mantenerte en contacto con el calvario.  Permitir que el ojo de la fe te muestre a Jesucristo tomando su lugar en la cruz.  Considerar que cada pecado personal fue transferido a Él.  Él fue perfecto; Él nunca pecó.  Él te amó cuando fuiste culpable, y uno no puede pensar en el calvario en el poder del Espíritu sin que se le parta el corazón.

Muchos creyentes permiten que sus corazones se enfríen mientras que sirven a Dios por deber.  Son muy fieles en administración pastoral, pero no tienen un corazón cálido hacía otras personas.  Si hay una cosa que caracterizó mucho a la cristiandad es ciertamente esta frialdad de corazón.  Hay otro tipo de persona quien vive en el intelectualismo rígido, nunca permitiendo que Dios le derrumbe. También hay la persona religiosa, el fariseo en Lucas 18, cuyo orgullo le condujo a degradar al publicano en su oración mojigata (versículos 11, 12).  Por lo tanto, hay muchas personas quienes no saben nada acerca de mantener sus corazones encendidos por Dios.  Puede ser que son diligentes y fieles en sus convicciones religiosas, pero no comprenden lo que significa permitir al Espíritu Santo darles percepción del amor de Dios y las necesidades de las personas.

Acordarse de los Antecedentes de las Personas Mantiene Nuestro Corazón Cálido

Otro principio que es importante para mantener nuestro corazón encendido es acordarnos que algunas personas no han tenido el mismo privilegio que a usted le ha dado la vida.  Considera cómo ellos han sido criados.  Considera qué han pasado y cuánto han sufrido.  Acuérdate de muchas cosas sobre ellos y eso ayudará a mantener tu corazón cálido.  Quizás estas personas nunca han tenido una vida tranquila en casa o un matrimonio bueno.  Quizás nunca han experimentado la felicidad porque nunca han sido tratados como otras personas son tratadas.  Cuando consideramos a estas personas con el corazón de Dios, eso mantendrá nuestro corazón cálido.

Acordarse de Ciertas Personas y Lugares Mantiene Nuestro Corazón Cálido

Hay varios lugares, que el momento en que pensamos en ellos personalmente, abrigan nuestro corazón.  El cementerio es un lugar que debe abrigar nuestro corazón.  Es abominable la facilidad con la cual uno se olvida de los seres queridos, y tan fácil no mencionar a los amigos que han fallecido.  Podemos sentir la presencia de Dios al acordarnos de ellos cuando alguien les evoca.  Mi corazón se abriga cuando pienso en todos los que han sido amigos queridos y seres queridos y hombres y mujeres de Dios agraciados que han ido a la presencia del Señor.  Yo tengo un padre, una madre, una esposa, y hermanos, y también muchos otros que están allá.  Acordarse de los que se han muerto mantendrá tu corazón cálido.

Frases Claves Mantendrán Tu Corazón Cálido

Frases claves bíblicas, las cuales imparten el carácter de Dios abrigan mi corazón.  Las frases pueden distinguirse de cristiano en cristiano pero el principio es el mismo.  Yo puedo pensar en la gracia de Dios, que es tan grande que el pecado no puede agotarla.  Este pensamiento abrigará mi corazón en cualquier momento.  Yo puedo pensar en el Padre de todas las misericordias, y yo estaré quebrado con gran rapidez.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación (2 Corintios 1:3).

Yo puedo pensar en el Dios de todo confort y estaré conmovido en mi corazón cada vez, mientras que pienso en los millones a los cuales Él ha dado confort.

Ciertos Nombres Mantienen Nuestro Corazón Cálido

Ciertos nombres mantienen tu corazón cálido.  Quizás uno saca el tema de un nombre en particular, alguien quien significaba mucho para ti—alguien quien siempre estuvo, quien se preocupaba profundamente.  Había alguien quien no criticaba, alguien quien fue fiel en amistad y diligente en responder a y en dar amor.  En cualquier momento que tu corazón se enfríe, simplemente piensa en ciertos nombres y tu corazón se abrigará.

Ciertas Canciones Abrigan Nuestro Corazón

Ciertas canciones abrigan mi corazón.  Algunas canciones son inspiradoras, algunas son conmovedoras.  Algunas canciones son muy significantes, pero otras abrigan tu corazón.  Las canciones sobre Jesús, las canciones sobre la cruz, las canciones sobre la victoria abrigan mi corazón.  A mí siempre me ha gustado la letra, “En Cristo la roca sólida me asiento, todo otro terreno es inconstante.”  Cuando estoy pasando por algo pesado, y siento que mi corazón se está haciendo frío, yo estudio para estar callado.  Considera “Qué amigo tengo en Jesús.”  Piensa en eso.  ¡Qué amigo tenemos en Jesús!  ¡Qué amigo!  Después, pienso en la amistad de Cristo Jesús, porque Él es quien queda más unido que cualquier persona en el mundo (Proverbios 18:24).

Siendo Usado por la Causa de Cristo Mantiene Nuestro Corazón Cálido

Alguien me dijo el otro día, “Pastor, no pienso que puedo amar nunca más, porque cada vez que amo, resulto herido.”  Yo dije, “Sí puedes porque hay alguien quien te ama tanto que Él nunca te dejará ni por un momento.  Jesús siempre estará contigo.”  “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5b).  Uno puede amar de Nuevo, si uno no es egoísta, si uno no tiene los motivos equivocados hacía otros.  Amar no es lo que puedo sacar de una relación; amar es lo que yo puedo dar a alguien.  El amor no se caracteriza por lo que yo necesito.  El amor se mide por lo que yo puedo compartir y dar.  Esta persona repitió otra vez, “Cada vez que amo a alguien, me hieren.”  El Espíritu Santo empezó a condenarnos con estos pensamientos, “¿Te importa?  ¿Hace la diferencia si ellos no devuelven tu amor?”  ¿Hay algo equivocado con permitir que otras personas nos utilicen por la causa de Jesús, por la causa de amor, y por la causa de gracia?  Pablo fue utilizado por la causa de Cristo.  En 2 Corintios 4:10-11, él dijo,

“Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados.   Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija” (2 Corintios 4:10-11).

¡Somos cristianos tan fuertes!  No queremos que nadie nos utilice.  “¡No voy a ser usado,” dice el cristiano del siglo 20!  ¿Cuál es el problema en permitir que las personas te utilicen?  ¿Qué piensas que significa dar tu vida?  ¿Qué piensas que significa amar a tus enemigos?  ¿Qué piensas que significa ofrecer la otra mejilla?  ¿Qué piensas que significa 1 Juan 3:16?  Cristo Jesús entregó su vida por nosotros, ¿no debemos entregar la nuestra el uno al otro?

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

No hay nada malo en permitir que las personas le utilicen con tal de que la vida de Cristo esté siendo impartido.  Puede ser que le trae convicción al culpable.  Yo decidí hace mucho tiempo que si las personas me quieren utilizar, entonces Dios me dará la gracia para permitirles.  No lo voy a resistir.  Siempre me abriga el corazón cuando pienso que puedo ser usado por Dios para dar mi vida por otros, por la causa de Jesús.

El Trono del Juicio (Bema) Abriga Nuestro Corazón

Cuando considero el Trono del Juicio de Cristo (también llamado el Trono de Juicio Bema*), pienso en el hecho de que cada uno de los hijos de Dios, comprados por su sangre, estarán allí.  En el Trono de Bema, Cristo Jesús determinará en un juicio recto si las obras de cada creyente fueron motivadas por el Espíritu Santo, o si fueron hechas en la energía de la carne.

*Nota:  Este juicio afecta solo a los cristianos y no es un asunto de juicio para los pecados, los cuales han sido juzgados en la cruz y a los cuales el creyente no afrontará de Nuevo (Juan 5:24; Romanos 8:1), sino que involucra la valoración divina de las obras y los servicios cristianos.  Como resultado de este juicio de las obras del creyente, habrá ‘recompensa’ o ‘pérdida’ de la recompensa.”  (*Diccionario Bíblico de Unger, p. 621).

Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo (II Corintios 5:9-10).

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está:
Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.  De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí (Romanos 14:10-12).

La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.  Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego  (1 Corintios 3:13-15).

Yo pienso en cada persona viniendo ante Dios.  Cada uno está en su cuerpo glorificado.  Un día yo afrontaré a Jesús y tú afrontarás a Jesús.  Cada persona le afrontará sola.  Estás salvo y tú tienes la vida eterna.  El trono Bema abriga mi corazón.  No quiero estar avergonzado en ese día.  No quiero sufrir la pérdida de las recompensas.  Yo quiero escuchar a Jesús decir, “Bien, buen siervo y fiel” (Mateo 25:21).  Hasta el juicio del trono Bema, yo quiero siempre “proseguir a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).

El trono Bema revelará los motivos; traerá motivos secretos que estuvieron equivocados como también los motivos que estuvieron correctos.  Sacará los motivos secretos que nadie conocía excepto Dios.  El trono Bema sacará el porqué de lo que hicimos; sacará lo que hicimos “en Cristo” por medio del Espíritu.  El trono Bema revelará las oportunidades que fueron perdidas porque nunca aprovechamos de las muchas oportunidades Él nos dio para servir, ganar almas, visitar a los enfermos, dar de comer a los pobres, orar y dar nuestra vida por otras, etc.  Dios te mostrará cuando el Espíritu se movió en los servicios, y cuando tú le apagaste.  Él revelará el momento cuando había una urgencia tremenda para ganar almas, pero no respondiste, yendo a ganar a los perdidos.  El trono Bema revelará el momento cuando había un énfasis tremendo en la oración, y a muchas personas lo encantaron.  Sin embargo, fallaste en orar.  Dios te mostrará cuando el ministerio del bus empezó, pero negaste ir.  En el trono Bema, Dios sacará cómo un esposo trató a su esposa y los detalles de su actitud en su hogar.

Mantener Almas Alejadas del Trono Blanco del Juicio Abriga Nuestro Corazón

Hay algo más que me abriga el corazón—ganando almas para Cristo quienes hubieron estado dirigiéndose al trono blanco del juicio.  Pienso en las últimas palabras que estarán habladas por los que han rechazado a Cristo.  Los que se han muerto sin Cristo ya están en el infierno pero estarán llevados adelante en la resurrección de los injustos.

Y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación (Juan 5:29).

Ellos irán al trono blanco del juicio para sus sentencias finales basadas en sus obras de la bondad humana:  Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.  Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.  Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.  Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15).

Yo pienso en los santos que están reunidos allá.  Desde luego los cristianos tienen sus cuerpos glorificados.  Yo pienso en cómo la palabra de Dios registra que Jesús es tan santo que solo las personas quienes estarán juzgados no pueden pararse ante Él.  Muy pronto ellos escucharán las últimas palabras del Hijo de Dios.  Ellos verán las caras de sus seres queridos redimidos por última vez, y nunca más los volverán a ver.  Imagina cómo sería nunca volver a ver a un ser querido porque rechazaron al sacrificio de Cristo Jesús por sus pecados.  Imagina a las personas que trabajan contigo que están perdidos.  Imagina cómo sería cuando te ven por la última vez antes de que sean lanzados al lago de fuego.  Tú estás salvado y ellos están perdidos.  ¿Este pensamiento te motiva a ganar a los perdidos cuando todavía hay tiempo?  ¿Puedes imaginar cómo será la última mirada?   Con razón, después del juicio del trono blanco (Apocalipsis 20:10-15), Dios enjuga las lágrimas de nuestros ojos.  Las primeras cosas deben pasar, si no, no podríamos aguantar la presión de saber que seres queridos y amigos están separados de Dios por la eternidad.  Dios, en su gran compasión, borra nuestra memoria,

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron (Apocalipsis 21:4).

Las primeras cosas pasaron y todo se renueva, si no el cielo no sería el cielo.  Pienso en el juicio del trono blanco y los adolescentes quienes nunca se han enmendado con Dios.  Muchos de ellos asistieron a iglesias evangélicas pero nunca recibieron a Cristo Jesús como su Salvador.  Pienso en las personas quienes se sienten en los bancos de las iglesias y profesan ser salvados, pero verdaderamente nunca han tenido una experiencia de renacimiento.  Con compasión, pienso en los que están perdidos, y me mantiene el corazón cálido pensar que todavía hay tiempo y esperanza para que ellos se salven.

Pensamientos Disciplinados Mantienen Nuestro Corazón Cálido

Una de las razones por las cuales algunas personas tienen los corazones fríos es porque no son disciplinadas en sus pensamientos.  Ellos no planean sus pensamientos.  La razón por la cual las personas se enojan es porque no piensan antes de reaccionar en la carne.  La razón por la cual las personas se resienten es porque no piensan.  Su volición libre actúa en conocimiento con su naturaleza antigua del pecado.  La necesidad más grande del pueblo de Dios es ser disciplinados en sus mentes y planear qué es lo que van a pensar.

La mayoría de personas pasan por el día sin reconocer el Espíritu Santo; viven como que no existiera.  Necesitan estar llenos por el Espíritu Santo (Efesios 5:18b).  El Espíritu Santo controla el espíritu humano, el espíritu humano y la palabra de Dios controlan la mente, y como resultado la mente controla el cuerpo.  Un creyente tiene que vivir en pensamientos disciplinados.  Él tiene que planear cómo va a hablar y cuándo debe mantener el silencio.  En II Corintios 10:3-6, Pablo dijo,

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,  y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Las personas se hacen frías porque no están disciplinadas.  Una persona puede ser bendecida por Dios y tres días después actúa indignado hacía otras personas.  Esta es una consecuencia de una gran falta de disciplina.  ¡No hay ninguna excusa por tener un corazón frío!

Pensando en el Cielo Mantiene Nuestros Corazones Cálidos

Cuando yo pienso en el cielo, me abriga el corazón.  Pienso en los seres queridos que ya están allá.  ¿Cuándo piensas en el cielo, se abriga tu corazón?  Cristo Jesús ha ido al cielo para preparar un lugar para nosotros, como Él ha prometido:

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:2-3).

Considerar lo que Otros Han Hecho por Ti Abrigará Tu Corazón

Cuando yo pienso en todas las cosas que las personas han hecho por mí, me abriga el corazón.  Cuando pienso en todas las cosas que las personas han hecho por la iglesia, me abriga el corazón.  Cuando pienso en todo el sacrificio, dedicación, compromiso, y todas las horas desinteresadas de trabajo que se han dado por la causa de Cristo, me abriga el corazón.  ¡Considera todo que todos han hecho alguna vez por ti, y mantendrá tu corazón cálido!  Mi familia mantiene mi corazón cálido.  Yo agradezco a Dios por mi esposa e hijos, por la manera en que ellos siempre han laborado para glorificar a Cristo.  Agradezco a Dios por su fidelidad.  Puedo pensar en cada uno de ellos individualmente y cada vez que pienso en los miembros de mi familia, eso causa que mi corazón se abrigue.



CAPÍTULO DOS

LÁGRIMAS DE COMPASIÓN

En Juan 11:33, está registrado que Jesús gimió en el Espíritu.  Aunque Él estaba por llevar a cabo un gran milagro en levantar a Lázaro de los muertos, todavía Él lloró en el lugar de su tumba (Juan 11:35).  También, está registrado en Lucas 19:41 que cuando Jesús “llegó cerca de la ciudad (Jerusalén), al verla, lloró (en forma audible) sobre ella.”  Jeremías, en un tiempo de angustia, gritó, “Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo” (Jeremías 9:1).  Pablo lloró día y noche por la duración de tres años.  El Griego original dice, “Pablo, en humildad sirvió a las personas con lágrimas” (Hechos 20:19).  Isaías también lloró por el pueblo de Dios en “el día de alboroto” (Isaías 22: 4,5).  ¿Por qué las escrituras contienen tantos versículos con el tema del llanto?  Estamos refiriendo a lágrimas que son motivadas por el amor de Dios por la causa de la verdad.  En contraste, todos reconocemos que también hay lágrimas sentimentales las cuales se origen de las emociones.   Estas lágrimas no vienen del amor de Dios.   El sentimentalismo produce lágrimas que no tienen ningún valor eterno.  Por ejemplo, una noche, los hijos de Israel lloraron toda la noche debido a lástima de uno mismo.  Estas no fueron lágrimas que son motivadas por Dios.  Cuando las personas lloran, no necesariamente significa que son compasivos ni espirituales.

¿Alguna vez te has preguntado cómo los pastores pueden predicar sobre temas tan sagrados, pero llorar tan poco?  Muchos sirvientes de Dios son tan fríos y correctos en su presentación de la verdad.  Para producir resultados, la palabra de Dios tiene que ser reflexionada, identificada, y experimentada en su amor incondicional.  Debemos ser constreñidos por el amor de Dios (2 Corintios 5:14) mientras que aprendamos a pensar con Dios en una manera disciplinada.  Jeremías fue llamado el profeta llorón porque lloró todo el día y toda la noche por su pueblo-día durante el espacio de tres años.  Pablo sirvió a su pueblo con humildad y lágrimas.   ¡Estas fueron lágrimas que vinieron de Dios!

¿Qué Causa el Llanto Piadoso?

Un hombre de Dios puede llorar por muchas razones.  Primero, puede llorar por el sacrificio de Cristo Jesús.  En su corazón y mente él imagina a Cristo Jesús en la cruz del Calvario llevando nuestros pecados en su propio cuerpo; esta visión siempre está fresca en su mente.  También, cuando tomamos la comunión, y el Espíritu Santo profiere la verdad del amor de Cristo Jesús, esto siempre debe hacernos llorar.  Imagina a Cristo Jesús amando a los desagradables; considera Su gran compasión por los perdidos.  Jesús amó a cada persona más allá que su pecado y le enseñó cómo ser soltado de la esclavitud de auto-destrucción causada por la volición negativa hacía la palabra de Dios.  La palabra de Dios nos enseña a llamar al Señor Cristo Jesús en tiempos de necesidad y no provisionar por la carne (Romanos 13:14).  Cristo Jesús enseñó a los hombres cómo permanecer en la Palabra y dejar que la Palabra permanezca en ellos (Juan 15:7).  La provisión magnificente de la Palabra de Dios nos puede hacer llorar.

La Reconciliación Nos Hace Llorar

En un momento, la verdad sobre Jesús nos puede hacer llorar.  No hay nadie que se encuentra justo, “ni aun uno” (Romanos 3:10), pero Cristo, quien fue perfectamente justo, murió en mi lugar en el Calvario.  Él se convirtió en pecado para mi “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).  Dios, por medio de Cristo Jesús, vino a remedirnos mientras que estuvimos muertos en nuestros pecados (Romanos 5:6,8).  Mientras que el hombre fue indigno y absolutamente incapaz de ayudar a sí mismo, cuando él todavía era un enemigo, él fue “reconciliado con Dios por la muerte de su hijo…” (Romanos 5:10).  In Romanos 7:18a, Pablo dice, “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien.”  Cada persona debe entender que en su estado natural (en su carne) está depravado.  Las personas de todos los caminos de la vida deben creer lo que dice la Biblia; el hombre, separado de Dios, es completamente desamparado y desesperadamente perverso (Jeremías 17:9).  No hay el bien que se encuentra en nuestra carne.  Jesús dijo, “La carne para nada aprovecha” (Juan 15:5).  Él que planta no es nada, el que riega no es nada, pero el crecimiento lo ha dado Dios.  (1 Corintios 3:6b).

¡Cristo Jesús es todo!  Con razón que el Apóstol Pablo, en Colosenses 3:11b dijo, “Cristo es el todo y en todos.”  Con razón que los discípulos no podían más que hablar de Jesús y las cosas que habían visto y escuchado (Hechos 4 :20).  Con razón, Jesús fue el centro de atención cuando Él habló en la sinagoga (Lucas 4:16-21).  Con razón, cuando Felipe conoció al Eunuco, él empezó a predicar Cristo (Hechos 8:35-37).  Con razón, cuando Elías y Moisés habían desaparecido en el monte de la transfiguración, solo Jesús permaneció.  Cuando Pedro, Santiago y Juan alzaron los ojos “a nadie vieron sino a Jesús solo” (Mateo 17:8).  Dios estuvo en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación (2 Corintios 5:19).  El ministerio de Jesucristo fue uno de reconciliación.

Cuando un creyente piensa en Jesucristo, no tomará nada de tiempo antes de que sus ojos estén llenos de lágrimas.  No importa cuán difícil sean las circunstancias de la vida, cuando pensamos en el sacrificio de Jesucristo, nos hará llorar.  ¡Si solo todos los pastores predicarían la palabra de Dios con un corazón que está quebrantado por el Calvario!

Las Lágrimas Motivadas por el Amor de Dios

Una persona vino a nuestra iglesia recientemente y comentó, “A mí no me gustó tu voz; no me gustó tu humor; no me gustó tu presentación; no me gustaste.  Pero, algo me hizo volver.  No me gustó cuando gritaste del púlpito porque sentí convicción.  Esperé una semana y algo me motivó a volver.  Yo trataba de comprender qué era de la iglesia que me hizo volver.  Después descubrí qué era que hizo esta asamblea tan diferente.  El pastor lloró porque él amó a Dios.  Yo estaba luchando contra el amor de Dios debido a orgullo oculto.  Yo soy extremadamente intelectual y las cosas que caracterizaron este ministerio fueron compasión y amor.”  El testimonio de este individuo revela su sensibilidad hacía un ministerio que amó a Dios profundamente, y su comprensión de un pastor-maestro quien no tenía miedo de expresar el amor de Dios con lágrimas.

Los hombres quienes son hombres de Dios reconocerán la compasión verdadera.  Las mujeres quienes son mujeres de Dios se dan cuenta de la compasión genuina.  Por ejemplo, un hombre no salvo vino a uno de nuestros cultos de domingo recientemente, pero no pudo recibir la palabra de Dios como la palabra de Dios (1 Tesalonicenses 2:13).  Después, de repente, la compasión y el amor de Dios se encargaron de su corazón.  El pastor estaba compartiendo con su congregación que una mujer de 88 años no tenía a nadie que le visite cuando ella estaba en el hospital.  Este hombre no salvo nunca antes había llorado en un culto, pero en este día, porque él percibió el corazón del pastor hacía la soledad de esta mujer, él lloró.  Después del culto él dijo, “Esa es la manera que debe ser.  ¡Los pastores deben amar como eso, sí, los pastores deben amar como eso!”  Un creyente en Jesucristo tiene la capacidad (por Él) de amar a un extraño porque el amor de Cristo le constriñe (2 Corintios 5:14a).  El amor de Cristo causará que él experimente lágrimas legítimas de compasión.  Hay demasiados predicadores que dicen demasiado, sin derramar una lágrima.  Si tú tuvieras la oportunidad de escuchar un sermón del Apóstol Pablo, ¿piensas que estarías conmovido por sus lágrimas?  ¡Hay hombres que predican la palabra de Dios continuamente, pero no han derramado una lágrima en meses!

¿Cuáles son algunas de las razones por las cuales Dios hace mojar los ojos con lágrimas de compasión?  En primer lugar, piensa por un momento.  Como creyentes en Jesucristo tenemos al Espíritu residente. También, considera el hecho de que el Espíritu Santo nos utiliza continuamente para edificar el cuerpo de Cristo y para ganar a los perdidos.  Debemos reconocer Su presencia algunas veces al día.  También es muy importante entender que Dios siempre nos apodera para responsabilidades y deberes especiales.  Los creyentes tienen el acceso al constante llenura del Espíritu Santo (Efesios 5:18).  La palabra en griego plerousthe está en el imperativo presente pasivo, significando que el creyente recibe la acción del mandato de “estar lleno,” un mandato que se lleva a cabo por medio de la operación de gracia.  Una faceta del ministerio del Espíritu Santo en la vida de un creyente es darle el conocimiento de la magnitud del amor de Cristo por los perdidos, como también Su gran compasión por las necesidades del hombre.  Muchas veces la compasión de Dios es expresada por la vida del creyente cuando él está permaneciendo en el Espíritu y motivada por el amor divino.

Pensamientos del Corazón de un Pastor

Cuando yo veo personas de nuestra asamblea entrar a la iglesia, no les veo como gente ordinaria.  Cada una es un embajador para Cristo, y cada una tiene una llamada especial en su vida.  Aunque muchas veces no nos vemos el uno al otro porque tenemos horarios tremendos, yo pienso en cuánto amo a cada una de una manera especial.  Yo veo sus expresiones y pienso en ellos.  Ya he orado por ellos, pero ahora veo sus caras.  Pienso en cuán profundamente Dios ama a cada miembro de Su cuerpo.  Individualmente veo a ellos y me abriga el corazón.  Hay muchas personas que veo mientras que doy el mensaje y me mantiene cálido el corazón cuando las cosas son difíciles.  Quizás estoy cansado o bajo presión.  Cuando les veo, puedo ver la pureza, la salubridad, el fervor y el amor de Dios en sus ojos.  Quizás veo a otra persona y su expresión reflejará una sonrisa divina.  Quizás veo a otra persona y, cuando parece que a nadie le importa o nadie entiende el fervor del momento, en la profundidad del movimiento de Dios, y la expresión esta una sola persona revelará que ellos están recibiendo el mensaje en fe.

Muchas veces, los cristianos se olvidan de agradecer a Dios por el mensaje; actúan como que nunca lo han escuchado.  Quizás habíamos experimentado una gran visitación de Dios, ¡pero nadie se conmueve!  Todo el cielo conmueve, pero nadie dice una palabra.  Muchas veces, durante un culto, puede que veo a dos o tres personas, y sus expresiones testifican que fueron visitados por Dios.  Ellos estaban llorando mientras que predicaba.  Puede ser que les veo y les sonrío—sonreír mantiene mi corazón cálido.  Las personas que caminan en el Espíritu mantienen el corazón de su pastor cálido.

Cuando yo considero los antecedentes de una persona en su vida, eso mantiene mi corazón cálido.  Yo vi a un niño joven de más o menos siente años en la iglesia el otro día.  Le vi y pensé, “Me pregunto cómo es su vida.  Él viene de una familia muy pobre.   Él no es amado, según lo que me han dicho, y él no tiene mucha oportunidad en la vida ahora.”  Mientras que pensé en él, yo le cogí y le lancé al aire, y porque él lo necesitaba, yo le abracé.  Pensando en las necesidades de las personas debe abrigar tu corazón.

Después pensé en una viuda que nunca dice ni una palabra, pero viene a la iglesia semana tras semana.  Ella ha perdido su compañero, pero sigue sirviendo a Dios.  Ella es piadosa, leal, pura, y honorable.  Pero ella es humana y yo sé que ella extraña a su compañero.  Pensé en su fidelidad a Dios.  Aunque ella ya no tenga la intimidad del matrimonio, ella se sienta en estos bancos semana tras semana, fiel a la iglesia.  Ella ama, ora, y ministra.  Ella es bondadosa y siempre edifica a otros.  Cuando pienso en las viudas, me abriga el corazón.

Cuando pienso en los muchos jóvenes que son salvados pero se caen en el pecado, me parte el corazón.  Hay una chica que ha cometido un error tremendo y ella ha estado en mi corazón ya por tres semanas.  Ella cayó en el pecado.  Ella es una chica bella, en lo que a mí me respecta, y ella es una dama.  Yo sé que ella no fallará por Dios.  Pero en la noche, yo lloré por ella.  Orar por ella me abriga el corazón.  Ella pecó y ahora está embarazada pero ella se ha arrepentido.  El arrepentimiento debe abrigar tu corazón.  Su pecado está equivocado y ella está terriblemente lamentada.  Las necesidades de las personas siempre deben abrigar tu corazón.

Hay los que son discapacitados pero ellos vienen a la iglesia semana tras semana en una silla de ruedas.  Esos son los que sufren de enfermedades crónicas, pero son fortalecidos interiormente por Cristo, y sirven a Dios con gozo.  Cuando piensas en sus vidas antes de Dios, debe abrigar tu corazón.  En medio de la academia, en medio de una exegesis, puede ser que interrumpo el sermón para decir, “Sabes, Dios te ama.”  Expresar el amor de Dios siempre me abriga el corazón.

Los recuerdos también abrigan mi corazón.  Mi esposa, quien se fue a la presencia del Señor, solía cantar “Más oscura la noche, más radiante la luz brilla.”  Cuando es la hora de predicar, cuando he pasado un día difícil, a veces (aunque no es intencionadamente) yo me siento indiferente.  Por alguna razón, hay momentos cuando no siento la presencia de Dios.  No debemos vivir por sentimientos, pero por otro lado, agradezco a Dios que Él nos ha dado nuestras emociones para que podamos responder a y apreciar la verdad.  Puede ser que dejo de hablar por un momento y reflexiono, “Más oscura la noche, más radiante la luz brilla.”  Este recuerdo siempre me hará llorar.  Mi esposa solía cantar la canción  No Merecedor.  Si alguien dice “no merecedor” en cualquier circunstancia, la canción viene a mi mente y pensaré en su vida ante Dios y lloraré.  Lo puedes llamar sentimentalismo, pero yo lo llamo la verdad de un recuerdo divino.

Si alguien saca el tema de la palabra “madre,” mi corazón entero está conmovido, mientras que pienso en la fidelidad de mi propia madre.  Yo la amé.  Los recuerdos abrigan tu corazón.  Ciertos lugares abrigan tu corazón.  Hace años, pedí a Dios el don de enseñar más que la letra.  “La letra mata, mas el espíritu vivifica (2 Corintios 3:6).  Yo sabía que el conocimiento de las escrituras sin quebrantamiento del Espíritu solo traería la muerte a sus oyentes.

Quiero compartir algo más que me abriga el corazón.  Yo veo a las personas dar en las ofrendas. Pienso en cuántas horas trabajaron para dar de apoyar la obra de Dios.  Pienso en la cantidad de su propia vida que entró a la ofrenda.  Cuando las personas dan dinero a Jesús, cuando dar no es legislado, cuando las personas dan gloriosamente a Dios, esto me hace llorar.  Tenemos a tantas personas en Lenox que atienden a la escuela Bíblica, salen semanalmente al ministerio del bus y a ganar almas.  Cuando veo nuestros alumnos sirviendo la comida en la cafetería, me hace llorar.  Yo sé que tienen trabajos a tiempo completo, pero son jóvenes que están comprometidos al ministerio del bus.  Estudian, y reciben buenas notas.  Nadie les pide que sirvan, pero ellos siempre están sirviendo.  Verles servir abriga mi corazón.

Los nombres abrigan mi corazón.  Pienso en Fred Lowell, un hombre piadoso, y su esposa, Bea.  Fred Lowell me apoyó los primeros seis meses en Montsweag cuando nadie me apoyaba.  Cuando se menciona el nombre de Fred Lowell, muchas veces yo lloro.  Fred venía cada mañana para ir a las visitas.  Los nombres abrigan el corazón del pastor.

“Un Lugar de Descanso Tranquilo—Cerca del Corazón de Dios”

“Hay un lugar de descanso tranquilo, cerca del corazón de Dios.”  Uno de los problemas que muchas iglesias tienen es que los predicadores no mantienen sus corazones hacía el amor de Dios.  No aman a su pueblo.  Quizás sirven a su pueblo y predican buenos mensajes, pero no sirven a su pueblo con quebrantamiento ante la cruz.  El amor es contagioso, pero alguien tiene que iniciar el amor de Dios.  Es fácil caer en el espíritu de un corazón cálido, pero alguien tiene que iniciar el primer paso para abrigar el corazón del otro.  Primero debemos recibir el amor de Dios, y después impartirlo a otros.  El amor de Dios siempre abrigará tu corazón.  La comunión con Dios abrigará tu corazón.  La oración abrigará tu corazón.

Ahora, ¿entiendes un poco mejor porque Jeremías dijo, “¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo” (Jeremías 9:1)?  Yo pienso que entiendo un poco mejor por qué Pablo en Hechos 20:19b dijo que él sirvió a Dios como un esclavo, en humildad y en lágrimas.  A mí me encanta este principio.  Yo pienso que entiendo por qué Pablo dijo, “Por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:31).  Yo pienso que entiendo un poco más por qué Jesús fue a las montañas y lloró.  Yo pienso que entiendo por qué Él gimió en el Espíritu y lloró en la tumba de Lázaro.  Yo pienso que entiendo por qué Isaías lloró por su pueblo en la hora de dificultad.  Sus corazones estaban quebrantados por el amor de Dios.  Ellos pusieron a Cristo primero y sin egoísmo ni orgullo.  Pudieron amar a otros con Su amor incondicional.  Su egoísmo había sido crucificado en la cruz, y las lágrimas de compasión de Dios fueron liberadas por medio de su vasija rota.








CAPÍTULO TRES

MANERAS DE MANTENER TU CORAZÓN ENCENDIDO

El Hogar es el Castillo del Corazón

La actitud y el temperamento del creyente en el hogar revela su relación de corazón hacía Dios.  Hay muchas cosas que todos nosotros hacemos involuntariamente las cuales previenen que el corazón sea encendido con fuego.  Ves, el hogar debe ser el lugar más feliz en la vida de una persona.  Debe ser el lugar para hermandad creativa, tranquilidad, comunicación, y apreciación de amor.  El hogar debe ser el lugar de descanso más tranquilo de todos.  Debemos hacer que nuestro hogar sea cómodo sin hacerlo un ídolo.  En su perspectiva correcta, nuestro hogar debe hacerse la mansión espiritual del corazón.  Quizás no tenemos mucho tiempo para pasar en casa, pero el tiempo que sí tenemos siempre debe ser muy productivo.  Por lo tanto, no debemos usar a nuestra familia como una caja de resonancia para los estados de ánimo de nuestra disposición natural.  El hogar nunca debe ser usado como un lugar para expresar estados de ánimo negativos.  El hogar nunca debe ser un lugar para expresar hostilidad hacia otros o cualquier forma de negatividad.  Cada creyente es un miembro de la familia real de Dios y el hogar debe ser el castillo del alma.  Por lo tanto, debemos trabajar en maneras en las cuales podemos cambiar nuestras vidas en el hogar, en el dormitorio universitario, etc.  Después de mucho pensamiento debemos implementar creativamente maneras de iniciar la vida de Cristo en nuestras relaciones familiares.  Debemos ser efectivos en nuestro acercamiento sin ser forzado o superficial.

Hay muchas maneras de iniciar la felicidad en el hogar.  Primero, debemos hacer a propósito dentro de nuestro corazón que nuestro hogar sea un refugio para nuestra vida ante Dios.  Es importante ser amables a miembros de la familia y parientes como también los que visitan a nuestro hogar.  Si yo soy desagradable en mi propio hogar, entonces mi mensaje es sin poder en términos de Dios.  Si yo soy grosero en mis maneras, entonces no estoy honrando la palabra de Dios en mi hogar.  Cortesía, bondad, hospitalidad, dulzura y todos los atributos de Jesucristo deben ser expresados en el hogar.  Debemos planear para magnificar a Cristo en nuestra vida hogareño y después debemos actuar por la palabra de Dios.  Todas estas cosas son un resultado de pensamientos disciplinados—pensamientos que han sido planeados cuidadosamente.

Separando Tiempo para Dios

Otra manera de mantener nuestro corazón encendido es separar un tiempo específico para pasar con Dios.  La comunicación disciplinada, la acción, y la aplicación de la palabra en las circunstancias de la vida derivan de una relación con Dios entrenada y controlada.  Una relación que ha sido entrenada en la palabra de Dios es controlada por el Espíritu de Dios.  Por lo tanto, el tiempo debe estar separado para alabar a Dios, para agradecerle por lo que Él ha hecho, para adorar a Dios por quien es.  También, el tiempo debe estar separado para confesar pecados y pedir e implementar el perdón.  La confesión debe ser una reacción espontánea a la convicción del Espíritu Santo.  El tiempo debe estar separado para meditar, para pensar profundamente sobre lo que ya has recibido.  Cada creyente lleno del Espíritu debe programar un tiempo cada día para alabar a Dios por quien es.  Aunque solo tengas cinco minutos cada día para estar solo con Dios, simplemente di, “Dios, yo quiero adorarte por quien eres.”  ¡Alaba a Dios por lo que Él ha hecho; adora a Él por quien es!  Piensa en lo que ya sabes sin estudiar algo nuevo por ese período de tiempo.  Medita en un versículo en particular y pide al Espíritu Santo para dar vida a la palabra de Dios.

Mantener el Fuego Encendido en el Altar de Nuestro Corazón

Levítico 6:12-13 nos da una imagen bonita de mantener el fuego de Dios permanentemente encendido:

Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz.  El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

Cada mañana el sacerdote colocaba la leña en el fuego y ese quemaba continuamente sobre el altar.  ¡El fuego nunca se apagaría!   Todos los creyentes están salvados por la obra terminada de Jesucristo en la cruz del calvario.  Cristo ha pagado por todos nuestro pecados; Él nunca nos imputará el pecado.  ¡El fuego de la salvación nunca se apagará!  Es imposible que el fuego de la obra terminada se apague porque es la obra perfecta de Dios, aparte del esfuerzo de hombres pecadores.  Pero, la leña tiene que estar colocada en el fuego por cada sacerdote-creyente cada mañana.  La leña habla de nuestra humanidad.  Lamentaciones 3:22-24 dice,

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.  Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.  Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

Mientras que descansemos en Su promesa de misericordia, nos mantiene el corazón cálido cada mañana.  Este es el secreto de mantener tu corazón encendido.  Cuando a propósito nos llevamos al amor, la gracia, y el poder inagotable de Dios cada mañana, el fuego no se puede apagar.  La obra terminada no cesa.  ¿Qué pasa cuando no se coloca la leña en orden en el altar de la obra terminada de nuestro corazón?  Si la orden de Dios no se honra, el corazón cesará de estar cálido.  Este principio no se puede enfatizar lo suficiente.  Detrás de cada pastor efectivo, detrás de cada sirviente productivo de Dios, detrás de cada cristiano fructífero son estos dos versículos.  Al colocar nuestra humanidad sobre el altar cada mañana, intercambiamos nuestra vida natural por su provisión supernatural.  El fuego siempre está allí, pero al menos que decidamos caminar con Dios, la leña no ha sido colocada en el altar.  Cuando un creyente recae, el fuego no dejó de quemar; el creyente simplemente no colocó su humanidad sobre el altar.  Esto significa que él no recibió la gracia para que el fuego del Espíritu pudiera consumir el desecho del pecado.  Cuando ves por el transcurso de tu vida y los momentos en que te hiciste frío, ve si estos fueron momentos que no pusiste leña en el altar en la mañana.

Jesucristo se encontró con Pedro, Juan y Santiago y los otros discípulos en la mañana (Juan 21:9-14).   Habían estado afuera pescando y no pescaron nada hasta que Jesús llenó su red con peces.  Jesús estuvo en la orilla cocinando su desayuno.  ¡Él utilizó el pescado que tenían y preparó el desayuno para ellos mientras que el sol estaba saliendo en la mañana!  Es una cosa bonita encontrarse con Jesús en la mañana.  ¡Conversar con Jesús ayuda a que nuestro corazón esté ardiente todo el día!  Cuando nos acostamos en la noche pensando en pensamientos negativos, nos despertaremos en la mañana pensando en pensamientos negativos.  La leña no estará en el altar de nuestro corazón.  A menos que amemos el tiempo de oración, meditación, alabanza, y adoración en la mañana, nuestra humanidad no tocará el fuego de la gracia, la palabra y el Espíritu de Dios.






CONCLUSIÓN

Que nunca permitamos que nuestro corazón vuelva frío hacía Dios, hacía servir a las necesidades de los demás, o hacía ganar a los perdidos.  Aunque quizás conoces la letra de la palabra perfectamente, ¿Estás en comunión con el único que puede dar la palabra de vida?  ¿Cómo puedes impartir la esencia de la vida de Dios al mundo si no estás en hermandad íntima con Dios?  Urgimos a cada creyente que desarrolle una vida de oración ferviente y eficaz para que él pueda conocer al que ha creído (2 Timoteo 1:12a).  El tiempo es trágicamente corto y la urgencia para ganar almas para Cristo es más grande que nunca ha sido en toda la historia humana.  ¡Animamos a cada creyente que coloque su humanidad sobre el altar de la cruz cada mañana para que el fuego permanente de Dios pueda encender su corazón a lo largo del día!

 

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