No comments yet

VIVIENDO DE CADA PALABRA DE DIOS

 

VIVIENDO DE CADA PALABRA DE DIOS

 

Carl H. Stevens, D.D., L.L.D.

 

Publicaciones TBS

40 Kemble Street

Lenox, Massachusetts  01240

 

Impreso en Lenox, Massachusetts, EE.UU.

Derechos de autor ©1985

Derechos de autor revisados ©1986

 

ÍNDICE

 

Introducción………………………………………….. 5

 

Capítulo Uno

Está Escrito ……………………………………..……. 8

 

Capítulo Dos

La Importancia de la Asistencia a la Iglesia …………………………………………….…….….….. 12

 

Capítulo Tres

Los Resultados de la Inconsistencia ………. 21

 

Capítulo Cuatro

La Palabra Como Nuestro Punto de Referencia …………………………………..……… 30

 

Capítulo Cinco

La Vida Abundante ………………………………. 37

 

INTRODUCCIÓN

 

En este folleto, la premisa presentada es que la clave a la victoria en la vida cristiana está basada en vivir “de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).  No hay otra manera para experimentar la vida de Cristo en el andar diario con Él.  Los cristianos están llamados a hacer que un Dios invisible sea visible a un mundo perdido y muriendo, y apropiando la palabra es la manera de hacer que Jesucristo sea una realidad en las vidas de los que no le conocen como Señor y Salvador.

Algunos lectores pueden ser inclinados a pensar que vivir “de cada palabra de Dios” es vivir en el idealismo, pero esto no es así.  Cada creyente nacido de nuevo debe entender que Dios ha diseñado específicamente a cada individuo a pensar y a actuar en concordancia explícita con las escrituras.  Seguir cualquier cosa menos que los estándares divinos presentados en la palabra de Dios no es aceptable para Él.  Sin embargo, Dios no ha llamado a los creyentes a seguir estándares que son imposibles de implementar. Él ha proveído una provisión de gracia sin límites.

La palabra de Dios es un estándar eterno, resuelto en el cielo para siempre, llevado a la existencia por la palabra viva, Jesucristo.  El carácter y la naturaleza exacta de Dios el Padre es expresado en la vida de Cristo (Hebreos 1:3).  Así que, Él es el ejemplo perfecto de lo que significa vivir de cada palabra de Dios. Cada momento de la vida del Señor (cada pensamiento y acción) fue una demonstración de Su compromiso de vivir en obediencia al plan de Su Padre.

Cuando los cristianos llegan a comprender, como seguidores de Jesucristo, que ellos son ordenados a vivir de cada palabra de Dios, se convierte en un privilegio llevar a cabo Su voluntad en cada situación.  ¡Cada conversación y cada situación es una oportunidad potencial para apropiar la palabra de Dios!  El conocimiento de la palabra se convierte en sabiduría mientras que los creyentes, por fe, permiten que Jesucristo viva Su vida por medio de ellos.

Cada persona debe comprometer su vida para seguir los preceptos divinos.  En contraste, un hombre no regenerado emplea su punto de vista limitado, finito, y humano para evaluar la palabra de Dios infalible.  El punto de referencia del hombre natural es el hombre en vez de Dios.  El orgullo causa que piense que está calificado para evaluar la vida basada en los datos que recibe de la capacidad limitada de sus sentidos.  Él no aceptará el hecho de que es imposible tener la capacidad de conocer la verdad, fuera de Dios.  Dios declara que solo la palabra de Dios juzgará a toda la experiencia humana, pero la experiencia humana nunca juzgará la palabra de Dios (Juan 12:48).

Cuando los cristianos llegan a un entendimiento que “para siempre, permanece la palabra de Dios en los cielos” (Salmos 119:89), y “toda la escritura es inspirada por Dios” (II Timoteo 3:16a), ellos llegan a darse cuenta del privilegio grande e impresionante que Dios ha dado para apropiar su estándares divinas en todos los aspectos de la vida.  Mientras continúan en Su palabra, ellos van de fe a fe, y ellos realizan una provisión específica, precisa, e inamovible para cada detalle de la vida.  Cada creyente es una epístola viviente de la palabra de Dios no escrita “en tabletas de piedra sino en las tabletas de los corazones humanos” (II Corintios 3:3b, Ampliado).

 

CAPÍTULO UNO

ESTÁ ESCRITO

 

Inmediatamente después del bautizo de Jesucristo, lo cual marcó el comienzo de Su ministerio público, Él fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado por el Diablo (Mateo 4:1-4).  La primera tentación vino después de que Jesús no había comido por cuarenta días y noches.

Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en (hogazas de) pan.  El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá y se sostendrá y se soportará el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:3,4, Ampliado).

 

La respuesta del Señor a este desafío fue idéntica a las palabras dadas a los hijos de Israel en Deuteronomio 8:1-3.

 

Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. Y (seriamente) te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios

estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu (mente y) corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre (Ampliado).

 

Note la correlación entre estas dos circunstancias.  Los Israelitas pasaron cuarenta años en el desierto, y Jesucristo pasó cuarenta días en el desierto.  Estas fueron pruebas para provocar una respuesta de humildad y reconocimiento que las instrucciones de Dios, por la palabra de Dios, son los mandatos de los cuales el hombre tiene que vivir.

Acuérdate, Jesús fue Dios encarnado, entonces Él tenía el poder dentro de sí mismo para vencer su hambre; pero, Él estaba esperando a Dios el Padre para proveer Sus necesidades.  Una y otra vez, a través de los Evangelios, Jesús no haría nada sin consejo y dirección específica del Padre porque fue la obra del Padre que Él vino a conseguir (Juan 17:4).

 

Juan 17:24 explica que el Padre, desde la fundación del mundo, otorgó Su regalo de amor al Hijo, Jesucristo.  ¡Jesús describe este amor como Su propia gloria personal!  Ahora, el hombre solo puede conocer a Dios el Padre por medio del Hijo.  “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1 Timoteo 2:5).  ¿Por qué medios impartió Jesús estas cosas que el Padre le había dado desde la fundación del mundo?  Por la palabra de Dios.

Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos (Juan 17:8. 26).

 

Por Jesucristo, los creyentes son adoptados como hijos propios de Dios, y pueden conocer a Dios verdaderamente con seguridad absoluta.  El plan y propósito de Dios para Sus hijos, lo cual fue decretado desde la fundación del mundo, es para que ellos vivan por la alabanza de Su gloria (Efesios 1:12a).  Esta es la gloria de vivir de cada palabra porque es por medio de la palabra de Dios que los cristianos son santificados o separados para el uso del Maestro.  Ellos tienen que seguir el ejemplo de Jesucristo en glorificar al Padre, por obedecer y vivir de cada palabra de Dios que ha sido hablado por las escrituras.  Jesucristo, la palabra viviente, venció al mundo por la obediencia a Su propia palabra.

 

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz y confianza. En el mundo tendréis aflicción y tribulación y frustración; pero ten ánimo, valentía, confiad, yo he vencido al mundo—lo he privado del poder de hacer daño, lo he conquistado [para ti] (Juan 16:33, Ampliado).

 

CAPÍTULO DOS

 

LA IMPORTANCIA DE ASISTIR A LA IGLESIA

 

¿Cómo es posible que un creyente pueda vivir de cada palabra de Dios a menos que la escucha?  ¿Cómo puede él tener el poder de Dios si no lo recibe?  ¿Cómo puede él ser eficaz en servir a Cristo si él no está involucrado habitualmente con otros creyentes?  Hay los que piensan que ser fiel a una iglesia local es anticuado y no destinado para hoy día.  Sin embargo, las asambleas locales que impactan esta nación consisten de miembros que tienen convicciones sólidas sobre la asistencia a la iglesia.  Satanás siempre está disponible para dar a la gente excusas de por qué ellos no deben asistir a los cultos.  Este capítulo proveerá al lector munición espiritual para apoyar el principio bíblico que es vital congregar juntos con los hermanos en Cristo.

La iglesia de Jesucristo se describe en 1 Timoteo 3:15 como, “la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte y soporte de la verdad” (Ampliado).

La iglesia es el medio por el cual la verdad de la palabra de Dios sigue siendo propagada en la tierra.  Esta es la institución divina por la cual Dios el Padre manifiesta a Jesucristo, Su Hijo.  En Mateo 16:18, Jesús dijo, “y sobre esta roca[b] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”  Efesios 2:20 dice que la iglesia está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.”

Por lo tanto, es elemental que cada creyente en Cristo sea diligente en su compromiso al cuerpo local de creyentes a lo cual Dios le ha llamado.  El Apóstol Pablo exhorta a los cristianos a mantenerse firmes a la verdad, sin dudar de su esperanza.

No dejando o descuidando de congregarnos (como creyentes), como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos, advirtiéndonos, urgiéndonos, animándonos—el uno al otro; y tanto más, cuanto veis

que aquel día se acerca (Hebreos 10:25, Ampliado).

 

La iglesia es el pilar y soporte de la verdad.  Es la única esperanza del creyente en esta vida, porque es el lugar donde él puede recibir la palabra de Dios, el poder habilitado con lo cual él puede servir a Dios.  Él tiene que escuchar la palabra de Dios si él quiere vivir de sus preceptos.

“No dejando” aparece en el griego como me egkatalcipontes.  Es un doble negativo, añadiendo fuerza mayor a este mandamiento.  La palabra episunogogen significa “ir con” y se refería originalmente a una sinagoga de los judíos.  En el Nuevo Testamento, se refiere a las reuniones de la asamblea local, la iglesia.

 

“Como algunos tienen por costumbre” aparece como kathos ethos tisin, y significa que, incluso en este tiempo, había creyentes con la costumbre de faltar o alejarse de la asamblea de la iglesia.  Este es un mandamiento claro de no dejar la reunión de los santos.  Pablo les reprendió de no seguir el ejemplo precario de algunos miembros de la iglesia quienes desatendieron la asamblea local.  La frase “animándonos-el uno al otro” es alla parakalountes en el griego.  Esto significa, “reprender, advertir, urgir y animar el uno al otro para ser fieles,” o “llamar el uno al otro y exhortar el uno al otro para ser fieles.”  ¿Cómo responde uno a los que no han sido obedientes a este pasaje?  Él debe animar a otros para no faltar a los cultos.  Un creyente humilde aceptará y recibirá las palabras habladas alegremente, en vez de reaccionar en negatividad con excusas e ira escondida.  Hebreos 3:13 dice,

 

Exhortaos (advertir, urgir, animar) los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca (a la rebelión establecida) por el engaño del pecado – (que es) por fraudulencia, las estrategias, el engaño que el glamour engañoso de su pecado puede planear para él (Ampliado).

 

Se les dice a los creyentes que se exhortan  “tanto más fielmente, cuanto ves que aquel día se acerca,” lo cual significa “hacer lo más y más en cuanto ves que aquel día se acerca.”  Mientras que el final de los siglos se acerca, el intento de Satanás de derrotar al reino de Dios se vuelve más y más intenso.  Los cristianos no deben ser ignorantes de las estrategias de Satanás y su hueste demoniaca.  Efesios 6:11-17 explica la guerra espiritual que se está librada contra los miembros individuales del cuerpo de Cristo.  Parte de la defensa contra la maldad sobrenatural que está tomando lugar en la atmósfera viene por la participación, el compromiso, y la fidelidad a la asamblea local y al pastor-maestro a lo cual Dios ha llamado a una persona.  Está de más decir, sin una determinación firme y un compromiso imperturbable de participar como parte de la iglesia local, el creyente se hace susceptible a la influencia demoniaca.  Él realmente permite acceso a Satanás a su vida por decisión de su propia libre voluntad.

 

Dios manda a Su pueblo a identificar con y ser activos en la iglesia local porque está establecida por su protección y beneficio.  Sin la iglesia local, Dios sabe que ellos no tienen la menor posibilidad contra el cosmos (el sistema del mundo).  Si un cristiano no es fiel a una asamblea local, con el tiempo él se engañará en un área tras otro, hasta que la carnalidad completa se asume su vida.  Es justo por esta razón que Jesús vino con toda fuerza contra la tentación de Satanás, declarando, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).  La provisión de los detalles necesarios en la vida (esto es, comida, ropa y dinero para pagar las cuentas) no deben ser factores determinantes en la vida de uno.  Acerca de las personas que son controladas por los detalles de la vida, Jesús dijo, “hombres de poca fe” (Mateo 6:30b).  “ Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).  En este versículo, Jesús está haciendo un pedido.  Él está enfatizando el hecho de que la palabra de Dios debe tener preeminencia sobre los detalles de la vida.  Dios promete cuidar las necesidades físicas de los que ponen su palabra primero voluntariamente.  El Apóstol Pablo escribió:

Dios, pues, suplirá (llenar completamente) todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19).

 

Cada creyente debe preguntar, “¿En cuál área de mi vida soy vulnerable a la oferta de Satanás?  ¿Puedo ser comprado por un precio?”  Esta es la pregunta que Satanás pregunta a Dios sobre cada creyente.  Considere el libro de Job.  Job tenía todo.  Satanás quería saber si el amor de Job para Dios dependía de las provisiones abundantes de Dios en su vida.  ¡Job es el ejemplo supremo del sufrimiento porque Dios permitió que todo lo que él tenía sea demolido y destruido en un día!  Hay muy pocos cristianos que han soportado tal aflicción y tribulación.  Dios ganó la batalla en la vida de Job, pero ¿qué se requiere para volcar la seguridad y fe de un cristiano en el Señor Jesucristo?

 

Job dijo, “Guardé las palabras de su boca más que mi comida (Job 23:12).  La palabra “guardar” aquí significa “esconder algo o guardarlo cuidadosamente para uso según la necesidad.”  Job entendió que la palabra de Dios, que estaba guardada en su mente y lista para sacar en el momento de necesidad, fue más importante que tener la comida necesaria que sostendría su cuerpo.  Los creyentes deben exaltar Su palabra ante todo lo demás.  “Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas” (Salmos 138:2b).  Dios ha puesto más importancia en las palabras que Él ha hablado que en Su nombre.  (Su nombre representa Su carácter y naturaleza; Su nombre también representa Su reputación y autoridad como creador del universo).  Dios hizo esta declaración porque Él quiere que sus hijos pongan el mismo valor y énfasis en Su palabra que Él lo hace.  Él mandó a Jesús para finalizar la obra de redención.  Jesucristo está llamado la palabra de “aquel Verbo que fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14a).  Es imposible separar el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo de la palabra de Dios, las escrituras.

 

En el principio [antes de todos los siglos]era el Verbo [Cristo], y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios (Juan 1:1, Ampliado).

 

Lucas 14:12-27 informa de un hombre quien preparó un gran banquete.  Jesús compara este banquete con comer el pan del reino de Dios.  Un hombre invitó a sus amigos, familia y vecinos ricos a comer, pero muchos negaron la invitación debido a compromisos previos.  Un hombre era el propietario de terrenos y, sin duda, se sintió que era más importante atender a los muchos detalles que vienen con tan gran responsabilidad.  Otro hombre replicó que tenía que cuidar a su nueva yunta de bueyes, la fuente de su sustento.  Otro hombre explicó que él tenía que pasar tiempo con su nueva esposa y, por lo tanto, no podía estar presente en el banquete.

Estas parecen ser excusas legítimas.  “Estoy tan ocupado con mi propiedad e inversiones;” “Yo tengo que cuidar mi vehículo del trabajo;” “No puedo desatender a mi nueva esposa.” Pero es obvio que estas personas no tomaron el tiempo para darse cuenta quién había pedido que vengan.   La historia en Lucas 14 sigue diciendo que el maestro de la casa se puso muy enojado.  Él mandó a su sirviente a invitar a los pobres, ciegos, discapacitados y cojos de las carreteras y senderos.  Del mismo modo, el Señor invita “quien sea que venga” a Su banquete festivo porque Él quiere que Su casa esté llena.

 

Muchas veces los creyentes ponen otras cosas antes del reino de Dios; ellos crean buenas excusas para justificar el poner la familia, la casa, el trabajo, y los amigos antes de Dios en sus prioridades.  En esforzarse para mantener sus apegos, frecuentemente ellos fracasan y erran el tiro de su llamado, lo cual es buscar al reino de Dios primero en sus vidas.  Dios es justo y recto.  Por lo tanto, Él no puede guiñar un ojo a la desobediencia cuando los cristianos se agarran a cosas del mundo que previenen que sean fieles a Él.  La asistencia a la iglesia es uno de las primeras áreas donde la infidelidad a Dios empieza a manifestarse.

Los individuos tienen que, otra vez, aprender a comprender la prioridad que Dios ha puesto en Su palabra como la verdad eternal.  La iglesia es el pilar de soporte de la verdad divinamente instituido.  Por lo tanto, una persona no puede permitir que nada entre a su corazón y vida que le causaría abandonar su compromiso a la asistencia fiel a la iglesia.  Un creyente no debe permitir que nada le abstenga de comprometerse a una iglesia local que tiene una visión universal.  [Escogiendo una Asamblea Local, también por Carl H. Stevens, se puede leer para más estudio.]

 

CAPÍTULO TRES

 

LOS RESULTADOS DE LA INCONSISTENCIA

 

La apostasía es uno de los temas más explicado a fondo en las epístolas del Nuevo Testamento.  La apostasía viene de la palabra griega apostasia, la cual significa “una partida o una serie de partidas.”  Otra definición es “retroceder como proceso de libre voluntad.”  Esta palabra está usada en los epístolas para describir el proceso por lo cual un creyente, o conscientemente o inconscientemente, entra a una serie de partidas de la verdad de la palabra de Dios.

La apostasía se hace evidente en la vida del creyente cuando él empieza a tomar decisiones negativas respeto a su obediencia a los mandamientos claros de verdad en las escrituras.  Por favor, nota que ese individuo no es un apóstata si pierde un culto ocasional, pero si él pierde por costumbre, esto definitivamente sería una tendencia hacía la apostasía.  Hebreos 3:12 dice,

 

Mirad, hermanos, ten cuidado que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad  —  que niega aferrarse, confiar en y depender de Él—llevándose a abandonar, alejarse y apartarse del Dios vivo(Ampliado).

 

Acuérdese, hay una batalla espiritual constante tomando lugar entre el reino de Dios y el sistema de maldad del mundo reinado por Satanás.  La estrategia de Satanás es de alguna manera causar que cada creyente (hasta cierto punto) renuncie a la palabra de Dios, hasta que con el tiempo él la renuncie completamente.

De nuevo, es la iglesia de Jesucristo—la asamblea local de creyentes—que ha sido ordenada por Dios para ser la propagación y el soporte de la verdad en el mundo.  Por lo tanto, la primera evidencia de negatividad hacía la verdad se describe en II Timoteo 4:4, que algunos “apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas y las ficciones hechas por los hombres (Ampliado).”  Esta es una referencia obvia al hecho de que algunos cristianos no podían enfrentar la verdad que estaba siendo predicado en la iglesia.  El versículo 3 explica que irán de un maestro a otro.

Para crecer espiritualmente, es necesario para un creyente asistir fielmente a una iglesia local.  Él tendrá una experiencia más personal con el Señor si él tiene una iglesia y un pastor-maestro propio.  El pastor debe predicar la palabra “a tiempo” y “fuera de tiempo” (II Timoteo 4:2a).  Él nunca debe legislar la congregación, pero debe dar su vida con amor a las personas quienes Dios le ha dado.  Él debe ser el sirviente mayor más humilde en la iglesia.

Sin embargo, cuando un pastor, creyente de la Biblia, predica la palabra de Dios con verdad, debe ser escuchado como la palabra de Dios, y no como la palabra de los hombres:

 

Por lo cual también nosotros (especialmente) sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de (simples) hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes—ejercitando su poderes (sobrehumanos) en los que se adhieren a y confían en y dependen de ella.  (1 Tesalonicenses 2:13).

 

El pastor-maestro simplemente comunica lo que puede y debe ser verificado por el creyente-sacerdote por leer la palabra escrita.

Otra forma de deviación se encuentra en II Pedro 3:17:

Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, y personas malvadas y caigáis de vuestra [presente]firmeza—su propia persistencia [de mente] (Ampliado).

Pedro está advirtiendo a los creyentes de guardarse de las conspiraciones que se forman en la iglesia y causan que la gente se aparte.  Mientras que el tiempo progresa, los involucrados en las conspiraciones se ponen en contra del pastor-maestro como también en contra de la gente espiritual en la iglesia.  Hebreos 3:12 enseña que ellos afectarán a los miembros más débiles del cuerpo, especialmente si ellos pueden encontrar simpatizantes y otros quienes albergan una semilla de rebelión.  Satanás se divierte en esta actividad.  Él la inyecta con ímpetu hasta que él causa una conspiración completa para dividir o destruir la iglesia local.

Las personas rebeldes tienen dificultad en someterse a la autoridad visible de la iglesia porque les falta la fe suficiente para confiar en Dios para las deficiencias humanas de liderazgo del pastor-maestro.  Para justificar su forma de rebelión, ellos se convierten en expertos en torcer e interpretar privadamente las escrituras.  Ellos se mantendrán en este estado de engaño hasta que el arrepentimiento tome lugar en sus corazones.

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.  Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno

(Mateo 5:28-29).

 

Aquí el ojo representa percepción espiritual o el lugar donde la luz entra al alma.  La palabra “derecho” en el griego es dexios, la cual significa la parte del alma (la parte que no se rinde a la verdad) tiene que estar apuntada a la verdad.  Específicamente, Jesús está diciendo que hay un lugar en el alma de cada hombre que no recibirá y honrará la autoridad absoluta de la palabra de Dios. La palabra de Dios hablada juzgará a los creyentes en el último día.

 

 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero (Juan 12:48).

 

El hombre que no se alejará del pecado de la codicia (el ejemplo usado en el versículo arriba) o cualquier otra forma de pecado de actitud mental, no será guiado a la verdad.  No se sostendrá a la verdad con firmeza.  El pecado mental o escondido limita la percepción de uno de la verdad. En vez de hacer una impresión divina en su corazón, la verdad solo pasa por la mente, dejándole culpable, inseguro, autocondenado, reaccionario, rebelde, y desanimado.

Salmos 36:9 dice, “En tu luz veremos la luz.”  Pecar y no arrepentirse es rechazar la luz.  Los creyentes necesitan la luz de Su palabra para sobrellevar el día, pero a menos que la palabra limpie esta área de pecado, una tendencia de maldad se apoderará.  Sin poder someterse a la luz de la verdad, la codicia se hace más importante que la palabra de Dios.  La obstinación tiene prioridad sobre la humildad, y la gracia está negada.  El resultado es que tal lugar está entregado a Satanás.

Mateo 5:29 dice, “si tu ojo derecho te es ocasión de caer…”  La palabra griega para “caer” es skandalizai.  Este verbo aparece en el tiempo presente, voz activa y estado indicativo.  Esto significa que el sujeto de la oración está continuando con certeza para producir la acción (por sí mismo) de escandalizar sus propias emociones.  Las emociones del hombre fueron diseñadas divinamente para recibir y apreciar la verdad, pero el pecado y la negatividad incapacitan o escandalizan las emociones para que reaccionen a estímulos malvados.  Si un creyente se mantiene en este estado de incapacidad, le llevará a un desviación de escuchar la verdad (II Timoteo 4:4), incredulidad (Hebreos 3:12) y apostasía.  Esta persona dejó la congregación (Hebreos 10:25) y no tiene otra opción que construir relaciones con otros que fomentan la misma incapacidad hacía la verdad.  Él se sostiene en la base de relaciones de personalidad, aprobación y realización de estos amigos (II Pedro 3:17).

La palabra de Dios instruye al creyente a “desplumar” cualquier cosa que obstaculiza su camino con Dios.  La frase “desplumarlo” aparece en el griego como ezele auton.  Este verbo es en el tiempo aoristo, voz activa y estado imperativo.  Esto significa que es un mandato claro y definitivo para que el sujeto decida inmediatamente contra lo que estimula el pecado, para que él pueda empezar a tomar decisiones según la palabra de Dios. Esta es la única manera de la cual una incapacidad hacía la verdad puede ser curada.

Según el Diccionario Expositorio de Vine de las palabras del Antiguo y Nuevo Testamentos, “desplumar” significa “tomar determinación.”  Esto aplica a cualquier área de la vida donde una persona niega la verdad de la palabra.  Por la gracia de Dios, él desanima cualquier cosa que previene que la vida de Dios fluya por él  (II Corintios 10:5).  Dios promete la victoria.  Él manda a los creyentes a atacar al raíz de las inclinaciones profanes, y desprenderse de cualquier cosa que estimularía la naturaleza antigua de pecado.  Se les dice que deben estar “designados” por medio de la palabra de Dios, la cual Él ha magnificado más allá que Su carácter, reputación y autoridad.

Una vez que la incapacidad ha sido desplumada, entonces debe estar expulsada.  La palabra “expulsar” es bale en griego, la cual significa “tirar con fuerza, golpearse con una palmada, o cachetearse con una decisión.”  ¡Se le da al sujeto un mandato definitivo a botar inmediatamente su incapacidad de recibir la verdad y, por medio de la doctrina y la gracia, sacarla de su vida a la fuerza!

A menos que el creyente crezca en la gracia de Dios, él experimentará la frustración de Romanos 7:18-21:

 

Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí, y soy sujeto a sus demandas insistentes.

 

Cada persona ha experimentado—o voluntariamente o en ignorancia—el poder tremendo de la naturaleza antigua de pecado.  Cuando está combinado con el sistema satánico del mundo, uno describe cómo es estar enredado y atrapado por la fuerza del pecado.  No importa cuánto él se esfuerza para mejorar la situación, él siempre vuelve a la misma derrota.

Por supuesto, la única persona lo suficientemente grande para superar el pecado es Jesucristo, quien es la palabra viviente.  La palabra de Dios es rápida, poderosa y más cortante que cualquier espada de dos filos (Hebreos 4:12).  La palabra facilitó la creación, enmarcó los cielos y mantiene todas las cosas unidas.  La palabra revela la cruz, la sangre, el sacrifico, la gracia, y la salvación como un regalo gratuito por Jesucristo.  Por medio de la palabra, el Espíritu Santo crea un hambre y una sed por la rectitud, un deseo tierno de glorificar a Cristo, y una motivación pura e inocente para magnificar la palabra de Dios.  El cristiano tiene la victoria cuando él cumple su voluntad para ponerse de acuerdo con la palabra eterna con precisión.

El Dios de todo poder, quien creyó el universo entero, se extiende con amor y junta las cinco partes del alma, (la mentalidad, la conciencia, las emociones, la timidez, y la volición libre) con los patrones de pensamiento divinos de Dios, Dios produce una vida celestial de poder en cada creyente.  La iluminación divina en el corazón del hombre asume de la capacidad humana y causa que él piensa en el poder de la palabra de Dios, como también revelar los atributos de Dios en comportamiento práctico.

 

CAPÍTULO CUATRO

 

LA PALABRA COMO NUESTRO PUNTO DE REFERENCIA

 

La premisa del creyente es Mateo 4:4:

No sólo de pan vivirá, se sostendrá, y se mantendrá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Ampliado).

 

La importancia de la consistencia y la fidelidad a escuchar, recibir, y obedecer la palabra de Dios ha sido explicada.  Se dará atención a lo que es, quizás, el aspecto más crucial de vivir de cada palabra de Dios:  amar la palabra de Dios.  El salmista gritó a Dios, “Sumamente pura-probada, y bien refinada es tu palabra, y la ama tu siervo” (Salmos 119:140, Ampliado).  Jesús dijo,  El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).

El creyente objetivo y realista tiene que llegar pronto a la conclusión de que la palabra de Dios es la única autoridad verdadera en su vida.  Proverbios 14:12 dice, “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”  Jeremías 17:9 declara,

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso y corrupto y severamente y mortalmente enfermo; ¿quién lo conocerá (percibirá, comprenderá, conocerá con su propio corazón y mente)?

 

De nuevo, el creyente que está de acuerdo objetivamente con la palabra está convencido que él no puede confiar en su propio corazón.  La palabra de Dios promete no solo mantenerle del camino de maldad, sino también guiarle en el camino de la verdad.  La palabra eterna penetrará su ser, dividiendo alma y espíritu:

 

Porque la palabra de Dios es viva y llena de poder – haciéndola activa, operativa, vigorizante y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir la vida (el alma) y el espíritu (inmortal), las coyunturas y los tuétanos (es decir las partes más profundas de nuestra naturaleza), exponiendo y examinando y analizando y discerniendo los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).

 

El creyente que percibe la palabra de Dios de esta manera no tiene otra opción que hacer cada mandamiento lo normal y estándar para su vida. Independientemente de las circunstancias o los sentimientos, él tiene que decidir que la palabra reinará en su corazón, porque él está determinado a conformarse a cada mandamiento.  El amor y la gracia de Dios le ha sido concedida por medio de la redención que está en Jesucristo.  Por lo tanto, el hijo de Dios tiene que determinar a estimar la palabra de Dios y cada precepto como correcto, justo, y santo.

 

Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios.  Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mí corazón.   Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos de continuo, hasta el fin.  Aborrezco los pensamientos de los indecisos (en religión)

de doble ánimo, a los hombres hipócritas; mas amo tu ley (Salmos 119:59, 111-113).

Cristianos tienen que permitir que la palabra de Dios entre a sus corazones y mentes.  Ellos tienen que hacerse responsables, como también cumplidos, ante el Señor.  El Espíritu Santo ha prometido condenar en todas las áreas de pecado y maldad.  Los creyentes deben responder a su convicción con arrepentimiento y humildad, en vez de reaccionar con orgullo y arrogancia.  Santiago 4:5 dice que Dios anhela que el Espíritu Santo sea acogido a los corazones de Sus hijos:

El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela –y Él anhela que el espíritu [sea acogido] – con un amor celoso (Santiago 4:5b, Ampliado).

 

El creyente debe amar la palabra y siempre estar listo para recibirla con una mente humilde en sumisión a la autoridad de Dios.  Hacer el contrario sería exaltar a si mismo contra la verdad de Dios, dando la espalda a la objetividad y la realidad, a una forma de subjetividad orgullosa y emocional.  Como está en una condición pecaminosa, él tiene que humillarse ante Dios en arrepentimiento.  Él tiene que tener un corazón dispuesto a obedecer cada área de la verdad.

En uno de sus momentos más débiles, Jesús respondió a la tentación diciendo,

 

Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4).

 

Jesús no consideró el hecho de que Él no había comido por cuarenta días y noches.  Sus circunstancias no importaban, porque “¡escrito esta!”  La frase “escrito está” es gregraptai en el griego.  Aparece en el tiempo perfecto, voz pasiva y el estado indicativo.  El tiempo perfecto indica que fue escrito en el pasado, permanece tal como está escrito, y está en plena vigencia hoy.  Kenneth Puesto refiere a él como “la existencia de resultados terminados en el tiempo presente.”  La voz pasiva denota que el sujeto recibe la acción producida por el verbo.  Jesús como también Satanás recibe la acción y la fuerza de “está escrito.”

 

Sin embargo, nota que el próximo verbo en este versículo es peseta, la palabra griega para “vivirá.”  Aparece en el tiempo presente, voz activa, y estado imperativo.  La voz activa “vivir” significa que el hombre en sí produce la acción, escogiendo su volición libre para vivir de cada palabra de Dios.  La necesidad para comida es un detalle de la vida, y uno no debe ocuparse de esa necesidad.  El estado imperativo indica que los creyentes son mandados a ser controlados por la palabra de Dios y no los detalles de la vida.

 

CAPÍTULO CINCO

 

LA VIDA EN ABUNDANCIA

 

Juan 10:10b dice, “Yo he venido para que tengan y disfrutan de la vida, y para que la tengan en abundancia-llena hasta que se desborda” (Ampliado).  Este último capítulo se tratará de los beneficios que los creyentes comprometidos recibirán para (1) bendiciones temporales o experienciales (bendiciones para ser disfrutadas en esta vida); y (2) bendiciones eternas (bendiciones que serán experimentadas en la eternidad).  Primero las bendiciones que son temporales serán consideradas.

La Plenitud de la Vida:  El Cuerpo de Cristo

Jesucristo desea que cada creyente tenga la vida en abundancia – “llena hasta que se desborda.”  ¿Cómo uno experimenta esta vida abundante?  La pregunta se responde en Efesios 1:23:

La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo – porque en ese cuerpo vive Él en plenitud, quien hace todo completo, y quien llena todo en todo lugar (con su mismo).

 

Salmos 133 enseña sobre las bendiciones recibidas cuando los hermanos habitan juntos en la unidad.

 

Cuando tal vida abundante está disponible, ¿Por qué muchos cristianos sufren de la soledad?  Muchas personas piensan que nadie les entiende o les importa.  En el cuerpo de Cristo los creyentes pueden sobrellevar las cargas de los otros.  Generalmente, no son los problemas que las personas enfrentan que les causan dolor de corazón, sino el hecho de que ellos se sienten que son los únicos que tienen este tipo de cargas.  A Satanás le encanta aislar a las personas de la vida en Jesucristo en su cuerpo corporal.  Muchas personas no tienen la vida de Cristo para cubrir las necesidades de su situación.  Juan 5:40 dice,  “Y todavía no queréis (pero se niega) venir a mí para que tengáis vida.”  Si los creyentes no vienen a Jesucristo, ¿Cómo pueden tener Su vida?  Si no oyen la palabra, ¿Cómo pueden tener fe para su vida personal?  Cuando una persona pasa por una tribulación, ésta no debe abstenerse de escuchar la palabra.  ¿Entonces qué debe hacerse?  ¡Acercarse!  Santiago 4:8 dice:

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. [Reconozcan que son] pecadores, limpiad las manos manchadas; y [darse cuenta que han sido desleales] vosotros los de doble ánimo, con intereses divides, purificad vuestros corazones [de su adulterio espiritual].

Como resultado de acercarse a Dios, el cristiano empezará a desbordarse con la vida de Dios.  Él podrá dar confort a otros en la misma manera que Dios le ha confortado (II Tesalonicenses 2:16).

Una Autoimagen Cambiada

Una persona es lo que oye, así que esta tiene que tener mucho cuidado con lo que escucha.  Si no está mezclando la fe con lo que escucha de la palabra de Dios, escuchar será improductivo.  Su autoimagen se reflejará lo que él oye por fe.  Desde la caída del hombre, muchos han sido plagados por una baja autoimagen, una que proviene de la conciencia del pecado.  Cada ser humano está buscando una nueva autoimagen “en Adán,” pero muchos no comprenden completamente que cuando son nacidos de nuevo, su identidad se encuentra solo en Cristo.

Satanás quiere que los fracasos pasados del creyente determinen su identidad. Muchas veces, los cristianos permiten que lo que dicen otras personas defina su autoimagen.  Satanás quiere que ellos nieguen lo que Dios dice en Su palabra.  El lugar donde los creyentes se reúnen juntos para alabar y escuchar la palabra de Dios es donde ellos empiezan a aprender, desde un punto de vista eterno, quienes son realmente “en Cristo.”  El salmista dijo, “Andaré en libertad y a gusto, porque busqué, consulté (y requerí desesperadamente) tus mandamientos” (Salmos 119:45).

Romanos 5:8 muestra el genio divino de la expiación sin límites de Cristo en que Él amó a los hombres y murió por ellos, aunque fuesen pecadores.  Los que están “en Cristo” por la fe (Efesios 2:8,9), han sido justificados, absueltos, hechos justos, y han sido puestos en una posición recta con Dios mientras que esperan el día de redención.

Romanos 8:31-34 enseña una verdad evidente:  en los ojos de Dios, cada creyente está en un estado de perfección posicional – él nunca puede ser acusado de pecado.  Salmos 103:12 dice, “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.”  Además, las personas no pueden condenar o acusar a nadie con pecado porque ellos están mandados a no juzgar.  Juzgar trae error y deshonra al corazón de él que juzga, de ese modo descalificando que una persona se pone en contra de otra en juicio.

Además, Satanás evita emitir juicios y condenación a los creyentes “en Cristo” porque Dios no ve su pecado.  Él solo ve la sangre de Cristo que fue derramada en nombre de la humanidad.

De estos hechos, se puede concluir que “Dios es por nosotros” (Romanos 8:31b).  ¡Dios es por los creyentes!  ¿Ellos viven en la aplicación práctica de la verdad?  Romanos 8:35-38 explica que nada se puede separar a los cristianos del amor de Dios.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?  Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores y ganamos una victoria incomparable por medio de aquel que nos amó.  Por lo cual estoy convencido fuera de duda, seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8:35-39, Ampliado).

 

¡El amor de Cristo causa que Sus hijos sean más que vencedores porque ellos ya han obtenido la victoria incomparable en todo, por medio del Señor Jesucristo!  Juan 16:33 explica:

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz perfecta y confianza. En el mundo tendréis aflicción, tribulaciones y angustia y frustración; pero ten buen ánimo – tengan valor, sean determinados, in desmayables, confiad – yo lo he privado del poder de hacer daño, he vencido al mundo [para ti] (Ampliado).

 

El trabajo de la redención está terminado.  El pecado ha sido enfrentado en su totalidad.  Jesús ha terminado la obra y ahora dice que Él dará libremente todas las cosas a los creyentes.  La expiación sin límites demuestra la grandeza incomparable del amor de Dios,

 

Mas Dios muestra y demuestra claramente su amor (propio) para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo, el Mesías, el Ungido, murió por nosotros (Romanos 5:8).

 

El Antiguo Testamento fue dado para proveer ejemplos de la manera en que Dios trató con el hombre en una variedad de entornos diferentes.  Zacarías 3:1-4 relata la historia de Satanás cuando se paró ante el trono de Dios y acusó al sumo sacerdote, Josué.  Josué fue culpable del pecado por lo cual fue acusado, porque dice que él estuvo vestido con ropa sucia.  La respuesta del Señor a esta situación fue remover la ropa sucia de Josué y vestirle en vestimenta rica.  Esta es una imagen hermosa de la rectitud de Dios cubriendo sus pecados.

El hecho es que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).  Todos son verdaderamente culpables ante Dios.  La decisión está en cada creyente si va a creer la acusación de su propia timidez, los dedos acusadores de otros y las acusaciones ardientes de Satanás.  Sin embargo, él puede escoger creer en Dios y vivir en la verdad que la rectitud ha sido realizada en él por Cristo.  Él tiene que entrar a la luz y confesar su pecado (1 Juan 1:9).  Él peca por naturaleza, pero tiene que creer la segunda parte de 1 Juan 1:9, la cual dice que él está perdonado y limpiado de toda maldad.  La recuperación del pecado ocurre en el momento que él decide creer a Dios y estar de acuerdo con Su verdad, después él se para en gracia.  Respeto a su herencia en Cristo, si él está salvo, nada puede cambiar nunca, incluso cuando él falla y peca.  Romanos 8:1 dice,

 

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

 

La autoimagen del creyente se enraíza en el carácter de Jesucristo.  Mientras que la imagen de Cristo se convierte en la imagen de los creyentes, ellos reflejan Su naturaleza.

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad –emancipación del cautiverio, libertad.  Y todos nosotros, con una cara descubierta [porque nosotros] continuamos a contemplar [en la palabra de Dios] como en un espejo la Gloria del Señor, estamos constantemente siendo transfigurados a Su propia imagen en esplendor creciente y de un grado de gloria a otro; [porque esto viene] del Señor [quien es] el Espíritu (II Corintios 3:17, 18, Ampliado).

Las Familias Están Transformadas

La palabra cambia a los creyentes al escucharla.  Nunca vuelve vacía (Isaías 55:11).  Ellos se convierten en “miembros en particular” del cuerpo de Cristo.  Como consecuencia, sus auto imágenes están cambiadas.  Después, Dios empieza a obrar en las vidas de los más cercanos a ellos. Sus familias están tocadas por la influencia estabilizadora de la palabra de Dios mientras que ella se convierte en norma y estándar sobre la cual la vida familiar gira.  El valor de familias piadosas es inmensurable – ellos son la sal de la iglesia y conservadores del mundo.  Sus hijos tienen la oportunidad de ser influenciados por el pastor-maestro, escuela cristiana y ministerio a jóvenes.  Verdaderamente, la obediencia de un individuo de vivir de cada palabra de Dios hará una diferencia profunda en las vidas de otras personas.

Así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos – hecho aceptable a Dios, llevado a estar bien con Dios (Romanos 5:19b, Ampliado).

 

Afectando el Mundo

 

Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá (Hechos 17:6).

 

Uno de los mayores privilegios que los cristianos pueden experimentar es ser parte de un ministerio que esté afectando al mundo entero.  Sus oraciones y apoyo juegan un rol vital en enviar trabajadores al campo misionero.  Si un creyente no puede ir al campo misionero, él puede ser una parte activa para enviar a aquellos que son capaces de ir.  Todo empieza cuando él decide vivir de cada palabra de Dios.  La palabra afecta su punto de referencia.  Su copa (o capacidad para la vida) rebosa a su autoimagen, después a su familia, amigos cercanos y consecuentemente a Jerusalén, Judea, Samaria y los rincones más remotos del mundo. De nuevo, esto pasa cuando el amor de Jesucristo está derramado en el exterior en el corazón y Su vida rebosa a otras personas.  Esto es un resultado directo de escuchar fielmente y consistentemente la palabra de Dios en la asamblea local.  Esto es porque Proverbios 23:7a dice, “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.”  Cuando él orienta sus pensamientos a los pensamientos de Cristo, él está liberado de su punto de referencia natural y limitado.

 

Recompensas Temporales y Eternas

 

Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado – hizo y mantiene listo – para los que le aman [es decir, para los que le tienen en reverencia afectuosa, obedeciéndole inmediatamente, y reconociendo con gratitud los beneficios que Él ha otorgado] (1 Corintios 2:9, Ampliado).

 

Y [entonces] cuando aparezca el Príncipe principal de los pastores, vosotros recibiréis la corona de conquistador incorruptible de gloria. (1 Pedro 5:4, Ampliado).

 

El que a vosotros recibe, y acoge y acepta, a mí me recibe, me acoge, y me acepta; y el que me recibe, acoge y acepta a mí, recibe, acoge, y acepta al que me envió (Mateo 10:40, Ampliado).

 

Las recompensas que Dios ha dado en esta vida son verdaderamente más de lo que el creyente podría pedir o pensar.

 

Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eternal (Lucas 18: 29, 30).

 

Los creyentes quienes son vencedores recibirán coronas de gloria que nunca desaparecerán.  Otras coronas serán dadas a los que han soportado tribulaciones y magnificado a Cristo en medio de gran dificultades.

 

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman (Santiago 1:12).

 

Los que no pueden ir al campo de misiones al exterior recibirán todas las bendiciones que aquellos que en la primera línea recibirán, siendo uno con ellos y apoyándoles con todos sus corazones.

 

Es interminable la fruta que resulta cuando uno es parte de una asamblea local que es obediente a la visión celestial de Hechos 26:19.  Él no conocerá el valor de ser fiel a la iglesia local hasta que llegue al cielo.  Finalmente, los cristianos tienen que acordarse de las estrategias del Diablo y combatirlas con el voto de acercarse a Dios y su pueblo continuamente durante los tiempos que vienen.  Dios proveerá su gracia en abundancia para ayudar cada vez que Sus hijos estén necesitados.  La parte del creyente es permitir que la palabra de Dios habite profusamente en su corazón:

 

Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4).

Post a comment